Cómo montar una verbena en tu boda (y que acabe pareciendo un festival)
En muchos pueblos la mejor noche del año es la de la verbena: la plaza llena, tres generaciones bailando a la vez y una orquesta que no deja que nadie se siente. Llevar eso a una boda es más fácil de lo que parece, y suele ser lo que los invitados recuerdan.
Qué tiene una verbena que no tiene un baile normal
Una verbena mezcla. Canciones que conocen los abuelos y canciones que piden los primos, un pasodoble detrás del éxito de este verano y una banda que habla con la gente y la saca a bailar. No hay un público que mira y unos músicos que tocan: está todo el mundo dentro.
En una boda pasa lo mismo si el repertorio está pensado para todas las mesas, y no solo para los amigos de los novios.
El repertorio: para todas las edades
Pensad en quién tiene que bailar: vuestros padres, los tíos, los compañeros de trabajo y vuestra pandilla. Un buen repertorio de verbena tiene un poco de cada uno y lo va alternando, sin bloques largos de un solo estilo.
Con nosotros el repertorio se prepara a medida: nos decís lo que no puede faltar y lo que no queréis oír, y el resto lo decidimos en directo según cómo responda la pista.
La pista, el escenario y la luz
La verbena necesita a la banda cerca de la gente. Si la finca lo permite, mejor un escenario bajo y pegado a la pista que una tarima al fondo del jardín.
El sonido y la iluminación los llevamos nosotros, así que con la finca solo tenéis que mirar el espacio, la corriente y el horario de música.
Horario: que la noche no se corte
Lo ideal es arrancar justo después del primer baile, con la gente todavía de pie, y repartir la música en pases con descansos cortos. Así la fiesta no se enfría, y quien se va a por una copa vuelve a una pista que sigue llena.
Si la finca lo permite, dejad abierta la puerta a una hora más. En las buenas verbenas nadie quiere ser el que apaga las luces.
De verbena a festival
Cuando todo eso sale bien, la verbena deja de parecer una verbena: con luces de escenario, una banda en directo que no para y toda la boda cantando a la vez, la pista se parece mucho más a un festival que a un salón de bodas.
Por eso lo explicamos así: no damos un concierto, montamos una verbena que acaba pareciendo un festival.
Escrito por Orquesta Kalifornia, orquesta para bodas, fiestas y eventos.


